Es una técnica que consiste en la inyección local de distintos productos con efecto masa, con el fin de corregir una depresión, cicatriz, surco, arruga o, simplemente, aumentar el volumen de la zona inyectada (labios, pómulos, mejillas o mentón). Los materiales pueden ser reabsorbibles (colágeno, gel de agarosa, ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica y ácido poliláctico) o no reabsorbibles.

Cada producto tiene características diferentes que les hacen más o menos apropiado para determinada zona o característica del paciente. Este tratamiento requiere muy pocos cuidados: durante algunos días hay que aplicar protección final y no se puede usar maquillaje o cremas. Sí que se puede poner frío sobre la zona tratada, así como pomadas contra los hematomas.
El resultado final no se puede valorar inmediatamente, sino pasado cierto tiempo. Los efectos secundarios suelen ser muy leves: inflamación, pequeños hematomas y, excepcionalmente, rojeces y pústulas (espinillas). No obstante, en ocasiones, pueden aparecer granulomas, es decir, bultitos, por reacción del cuerpo contra el producto inyectado.