El IPL (siglas de Intense Pulsed Light) es la luz pulsada con la cual podemos hacer desaparecer el bello y el pelo de nuestro cuerpo. A parte de esa aplicación, el IPL se utiliza para corregir manchas pigmentadas, venitas o textura rugosa en el rostro para mejorar la calidad y el aspecto de la piel. También se pueden eliminar manchas, rojeces, poros dilatados, arrugas finas y dar luminosidad a la piel.

Tanto para un tratamiento como para otro, se necesitarían varias sesiones, siempre dependiendo del tipo de piel del paciente y de la patología a tratar.

Depilación con IPL

Lo que conseguimos con este tipo de depilación es eliminar el folículo piloso, a lo mismo que la raíz de los pelos.

Se puede aplicar en todo el cuerpo, sea facial como corporal. Pero se tiene que tener en cuenta que vamos a realizarle una agresión a la piel, por lo tanto, dos semanas antes y dos semanas después de hacer la sesión, el paciente no podrá tomar el sol ni exponerse sin protección a la luz solar, ya que podríamos conseguir un efecto indeseado y podrían salir manchas o rojeces en la zona.

En la primera sesión de este tratamiento ya podemos ver resultados, el pelo se debilita y cae solo, pero tenemos que saber que harán falta un mínimo de 5 sesiones para ver mejores resultados.

Durante dichas sesiones, el paciente tendrá que rasurarse la zona con cuchilla, ya sea facial o corporal. Con este tipo de depilación, con la luz pulsada, necesitamos tener todos los folículos pilosos con pelo, por lo tanto, si nos depiláramos con cera, extraeríamos la raíz, dentro del folículo no habría nada que destruir, y la sesión no habría servido para nada. Por tanto, mientras que se esté realizando el tratamiento, dos semanas antes y dos semanas después, tal y como con el sol, el paciente tendrá que dejar la cera a un lado y rasurarse con cuchilla. Aunque parezca algo contradictorio, es el proceso que hay que seguir para conseguir los resultados deseados.